Suman dos las palabras que me debesy sigue aumentando la cuenta.
Y como no me gusta reclamar,
guardo las deudas en el desván.
Llegará un momento en que,
o las palabras caduquen,
o alguien se haga cargo de los recibos,
aunque sólo sea para almacenarlos en otro lugar.
De momento están guardados,
apolillándose poquito a poco.
Pasa el tiempo y acumulan polvo.
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