Aquí estoy sentada, escribiendo y con cara de tonta.Me han timao'.
Hace un par de años, estando de vacaciones y como toda turista que se precie, compré algunas cosillas.
Ente ellas, dos a destacar:
Una de ellas, un enorme collar a un beduino que dormitaba sobre una manta. Se le antojó a mi hija y venía toda entusiasmada diciéndome : " Y es de plata eme, que barato". Muy segura de mi misma y muy cosmopolita yo, me reí diciéndola : " comprale, pero dudo que sea de plata niña".
Otra, un colgante de plata y piedras semipreciosas en una joyería supermegafashion de Damasco ( y no fué precisamente barato).
Cual es mi sorpresa cuando ayer voy a reparar el enganche del colgante y me dice el joyero que eso es de plata de la que cagó la vaca, y ya, con la mosca tras la oreja, le llevo hoy el collar del beduino y me dice que es de plata y toda una obra de arte.
Contándoselo a una amiga mientras regresaba a casa me comentó: "Oye eme...a mi ,de ese viaje, me trajiste una mascarilla de barro del mar muerto". A lo que contesté: " no lo lleves a analizar niña, no lo pienses..."
Ciertamente, las apariencias engañan.
















