- Una sirena, grita el desde el otro lado del salón.
-¿Una sirena? exclama ella cuchillo en mano.
El se acerca,con ese andar pausado que posee, como si en tiempo en la vida no corriese para el.Quizá por eso nunca sabe que hora es.
-Si, una sirena, que un día se sintió atraída por el candil de una barca de un pescador y le siguió hasta tierra firme. Pero si permanece mucho tiempo allí, sus escamas se deslucen,su piel palidece y su espíritu languidece poco a poco. Así que,a veces, necesita regresar al mar para jugar con las olas y dejarse llevar por las corrientes.
-¿Y tu que eres?,interroga ella abandonando el cuchillo y centrando toda su atención en el.
-¿Yo? pregunta el con la mirada perdida. Es algo que pierde con facilidad, como los calcetines.
-Si tu, responde ella con los brazos en jarras .
-Un pescador que, un día tormentoso, fue salvado por una sirena que pasaba por allí atraída por la luz de su candil. y que sabe, que aunque ella necesite jugar con las olas,siempre regresará a la luz, como las abejas a la miel.
-¿Quieres piña? pregunta ella.
-Si, pero ya la pelo yo que te vas a cortar un dedo, contesta el sonriendo.
























