Al final del oscuro y largo pasillose encuentra Penélope,
con la estúpida decadencia del olvido,
tejiendo caminos imaginarios,
que destruye y reconstruye, una y otra vez,
a la espera de que su Ulises
vuelva de su rutina diaria,
esa que le absorbe el tiempo y las entrañas.
Mientras, Telémaco,
que está degenerando de no hacer nada,
no sabe si ser un cobarde camuflado de héroe,
o lanzarse a una piscina vacía,
de cabeza haciendo un triple tirabuzón.
Eso sí, con un inútil flotador puesto.
Por si acaso....
1 comentario:
porque Ulises no es capaz de más hazañas
que las que mueven barcos de juguete entre las colillas y las canciones rotas
teje, Penélope, un postrero sueño, antes de entregarte a la aurora
Publicar un comentario