Quizá esté acostumbrada a que la vida transcurra deprisa…si, quizá sea eso. O quizá sea el hecho que, cuando la naturaleza se dispuso a repartir sus dones, el de la paciencia se le había agotado al llegar mi turno… O quizá ambas cosas.Pero esta cuarta vida que ha comenzado posee una lentitud que me exaspera, con el agravante de que, esta vez, la modificación de este ritmo no depende de mí. No es unilateral, sino interactivo (palabreja muy presenta en mi vida últimamente).
Hoy necesité escapar.
Si, de vez en cuando sucede. Una inquietud que se instala en lo más profundo del estómago, y como una serpiente seseante va reptando por tu columna vertebral. Un deseo de soledad absoluta, de aislamiento, de encauzar caminos a tomar o sentimientos que analizar, sin contaminación externa.
Y desaparezco…
Claro que, con los años, la reacción ante tal intruso se va moderando. Y lo que antes era una desaparición del mundo por unos días, cual experta escapista, hoy por hoy se ha convertido en pequeños lapsus que apenas duran unas horas, como si esa serpiente fuera debilitándose según mis pasos van tomando fuerza…
1 comentario:
Y qué hay de malo en retirarse para aclararse uno o mismo? A mí me parece lo más normal, así que "desaparece" todo lo que necesites..
Después tendremos.. "Ababoll_icao-El Regreso" jajaja
Besotessssss
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