Sonia cae de su cama enferma.Los delirios de la fiebre le recuerdan un hombre.
El hombre demente sonríe
y su sonrisa es un diminuto payaso
que baila en una cornisa de nervios.
Sonia tiembla aterrorizada sin despertar.
El hombre lo presiente.
El diminuto payaso cae y muere en las fauces del hombre.
Piensan los tres una sola cosa:
"Morirá como vivió: destrozada entre los dientes de un loco"
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