Hoy he visto una película antigua.Una historia tórrida de amor, en la que los personajes parecen odiarse profundamente y acaban con un beso apasionado tras la palabra “The end”.
Quizá sea eso lo atractivo de las relaciones, ese ni contigo ni sin ti, ese te odio pero te quiero, ese vete de mi vida pero lo que ahora desearía es besarte.
Solo hay un paso entre tirarse los trastos a la cabeza y amarse apasionadamente.
Quizá es que en el fondo es lo mismo.
Lo he comprobado muchas veces: Entre querer acurrucarme en sus brazos y darle una parada en los cojones, la diferencia era mínima.
2 comentarios:
Sí... hasta que puede más uno de los dos lados. Normalmente el de la patada, figurada, suele ganar con el tiempo.
Supongo que ambos casos rebordando pasión ;)))
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