Esa dificultad que hayas para dibujar mi contorno es la que no te deja verme clara.
Quizás porque después de cruzar tantas fronteras,
estoy cómoda con mi pasaporte caducado.
Y me hace bastante gracia salir movida en las fotos
y entorpecer tu labor policial.
¿Quieres ser mi cómplice?
¿Nos pasamos a la clandestinidad?
Nadie nos conocerá.
Fingiremos ser...
¿Canadienses?
¿Te parece bien?
Yo me dedicaré a la pesca.
Y en nuestro pequeño refugio
sobre un almacén de mercancías,
comeremos mis logros
y alinearemos conchas de colores...
1 comentario:
Camarones canadienses. Te esperan, cantan que una vez una sirena les habló. Y esa es su leyenda.
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