
mariposa de mármol
mecía amapolas
movía momentos
escribiendo mañanas.
.
arrivó el jardinero
de tierras lejanas
labrando sonrisas
en campos y prados.
la tomó entre sus manos
la acarició con los dedos
envidió de sus alas
los elegantes vuelos.
mas él era tosco en sus ilusiones,
no supo admirarla ni soñarle pasiones.
y en sus ansias de amarla
renovadas las fuerzas
recorrió arduos caminos
para regalarle dos ruedas.
dos cantos rodados
convertidos en estrellas,
dos coros de danza inigualable belleza.
Porque no siempre dos ruedas, son dos ruedas. Y el olmo no puede dar peras
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