Para mayor facilidad

18 julio 2008

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Si es que tenías el efecto boomerang.

Volvías siempre en Navidad, como el turrón, las luces de la ciudad y los buenos deseos, (aunque a ti esto ultimo siempre se te olvido).

Con el tiempo, (corto espacio si somos sinceros...) por mi cumpleaños, eras ese regalo que siempre dejaba para el final y abría lentamente, remoloneando a su alrededor, para llevarme siempre una decepción.

Carnaval. Volvías en Febrero, como los disfraces y las segundas rebajas. Lo primero, te iba que ni pintado, el disfraz de lobo siempre te sentó como una segunda piel. Lo segundo, creo que no sabes lo que significa, pues tú siempre traías un añadido, algún incremento que no debía ser tal, pero de eso ni te percatabas…o sí.

Y semana santa. Poco de santa y mucho de penitencia (es lo que eras…)

Más tarde, por las vacaciones estivales, en las que ya era yo la que tenía la sartén por el mango y quien debería haberte puesto en tu sitio. Pero lo único que se me ocurría era darte con ella en la cabeza y dejarte inconsciente en el rincón mas olvidado. Pero ya sabes, odio la violencia.

Ya ves, ni aun cuando podía y debía hacerlo, no era capaz de ello. Y aguantaba estoicamente mirarte a los ojos y saber que lo único que sentía era simple apatía y un ligero cansancio.

Y es que....¡¡¡ No se puede ser tan sentimental!!!

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