Menudo lío de palabrejas tengo. Aún le estoy dando vueltas al coco con eso de las relaciones “estables”, y van hoy y me dicen que soy una persona “dispersa”.Eso va a necesitar una reflexión profunda. Si echo la vista atrás si recuerdo que mi madre me decía: “No te desparrames en la silla”, pero prometo que ya he aprendido a sentarme como una señorita educada. Y esparcir….la pasta para las croquetas (y muy de ciento en viento porque es un coñazo hacerlas y mi carnicero las vende riquísimas).
Luego ya en el diccionario hablan de militares dispersos, es decir, separados de su cuerpo. Yo por más que me miro sigo de una pieza y no tengo noción de haber hecho ningún viaje astral.
He llegado a la conclusión que me han catalogado como se hace con los vinos, que al leer sus cualidades te dicen: un vino abierto, alegre y amplio; apagado, armónico y aterciopelado. Incluso un enólogo me dijo una vez que un vino era simpático, y rápidamente pensé:- Si, muy simpático como nos bebamos dos botellitas, ya veras que risa y que gracia nos hace…”
En fin, voy a ver si me disperso un poco...
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