Ayer mantuve una conversación con el. En un momento dado me dijo:- “Joer m, no recordaba que eras tan dura”. Me eché a reír y contesté:- “¿Ya no tienes quien te de cañita, eh?”. En ese momento se hizo un silencio al otro lado del teléfono, y después de unos segundos me respondió:-“Pues la verdad es que no, y no creo que sea bueno. Ya me conoces, y me voy encumbrando poco a poco cuando no hay quien me pare los pies”. –“Tranquilo”, repliqué.-“No tengo ningún problema en llamarte de vez en cuando y recordarte lo miserable que puedes llegar a ser”. En medio de una sonora carcajada contestó:-“m. que la terapia no era hoy...” Supongo que formamos parte de ese grupo de personas denominadas “civilizadas”. Después de una ruptura que se podría denominar de todo menos amistosa, dos años de peleas entre juicios y abogados, malas jugadas y traiciones mediante ese proceso (por parte de ambos), hemos llegado a lo que se podría denominar un relación “cordial”, en la que somos capaces de ir a comer juntos para acordar la educación y el futuro de nuestras hijas, buscarle un piso de ocasión, felicitarnos los cumpleaños o quedar para darme un paseo en su avioneta sin estrellarnos o sin tirarme de ella en un momento dado. Ja! Muy cierto ese refrán “el tiempo todo lo cura”. Cura el amor, el desamor, el odio, la incomprensión, el rencor.... Aunque a veces es un alma de doble filo, pues una vez curada, solo te queda la indiferencia. Y debo confesar que esa indiferencia, tan total y absoluta hacia quien compartió tantos años conmigo, me preocupa. E intento sentir algo, lo que sea, positivo o negativo pero algo, y no soy capaz.Para mayor facilidad
- anécdotas (46)
- Canción (13)
- citas citables (22)
- coco (23)
- comentarios (22)
- Conversaciones (25)
- cosas que pasan (81)
- Diálogos (15)
- Entrevista (1)
- Fragmento (62)
- Ideas (159)
- Recuerdos (54)
- Regalo (41)
- Relatos (72)
- Sonia (48)
- surrealismo laboral (36)
09 mayo 2008
-23-
Ayer mantuve una conversación con el. En un momento dado me dijo:- “Joer m, no recordaba que eras tan dura”. Me eché a reír y contesté:- “¿Ya no tienes quien te de cañita, eh?”. En ese momento se hizo un silencio al otro lado del teléfono, y después de unos segundos me respondió:-“Pues la verdad es que no, y no creo que sea bueno. Ya me conoces, y me voy encumbrando poco a poco cuando no hay quien me pare los pies”. –“Tranquilo”, repliqué.-“No tengo ningún problema en llamarte de vez en cuando y recordarte lo miserable que puedes llegar a ser”. En medio de una sonora carcajada contestó:-“m. que la terapia no era hoy...” Supongo que formamos parte de ese grupo de personas denominadas “civilizadas”. Después de una ruptura que se podría denominar de todo menos amistosa, dos años de peleas entre juicios y abogados, malas jugadas y traiciones mediante ese proceso (por parte de ambos), hemos llegado a lo que se podría denominar un relación “cordial”, en la que somos capaces de ir a comer juntos para acordar la educación y el futuro de nuestras hijas, buscarle un piso de ocasión, felicitarnos los cumpleaños o quedar para darme un paseo en su avioneta sin estrellarnos o sin tirarme de ella en un momento dado. Ja! Muy cierto ese refrán “el tiempo todo lo cura”. Cura el amor, el desamor, el odio, la incomprensión, el rencor.... Aunque a veces es un alma de doble filo, pues una vez curada, solo te queda la indiferencia. Y debo confesar que esa indiferencia, tan total y absoluta hacia quien compartió tantos años conmigo, me preocupa. E intento sentir algo, lo que sea, positivo o negativo pero algo, y no soy capaz.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario