Para mayor facilidad

09 mayo 2008

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Ayer entró por la puerta una anciana de 87 años buscando una habitación de alquiler. Al comentarla una de las comerciales que nosotros no nos dedicábamos a alquilar habitaciones, se sentó en una silla y dijo: “Ya no se que hacer, solo me queda salir de aquí y tirarme a la bahía”. La comercial le contestó: “mujer, no será para tanto”. La anciana la miró y continuó hablando: “Tengo una pensión de 400€, y donde duermo ahora tengo que salir de a las nueve de la mañana y no puedo regresar hasta las 9 de la noche. Estoy muy cansada. Tengo las piernas ya muy torpes para estar todo el día andando y en la cafetería de aquí al lado, no puedo estar mucho tiempo después de tomar el café”. La comercial la instó a que regresase hoy y que ella procuraría encontrarla una habitación donde poder vivir. Esta mañana, a las 10.00 regresó. Venía con una bolsa de un supermercado que posó en la mesa de la comercial y le dijo: “Esto es para ustedes”. En ella había tres botellines de cava y una bolsa de patatas. Mientras la comercial le decía que porqué se había gastado ese dinero y que lo devolviese, ella echaba un vistazo general a la oficina diciendo: “He traído poco, veo que aquí sois muchos…” “No nos permite la jefa aceptar regalos” respondió la comercial. Al decirle la anciana que la jefa no tenía porque enterarse, la comercial, señalándome dijo: “La jefa es esa”. La anciana se dirigió a mi mesa y me preguntó si la permitía sentarse.”Disculpeme por traer ese pequeño detalle y no se enfade. Hacía mucho que no me encontraba con personas tan amables y deseaba agradecérselo.” “No tiene nada que agradecer” repliqué.” María ya le ha encontrado una habitación donde vivir y ahora le dará la dirección. Ya hemos hablado con la propietaria y puede instalarse hoy mismo”. A la anciana se le llenaron los ojos de lágrimas. “La vida es muy dura a veces” le dije. “La mía ha sido dura desde antes de nacer”. Creo que esa frase y cómo la dijo se quedará grabada en mi memoria mientras viva. “le diré algo” continuó: “Yo nací huérfana y las monjas no es que nos tratasen muy bien. A la edad de 6 años fui adoptada por una familia de un pueblo, que lejos de desear una hija, deseaban una criada. Recuerdo que los vecinos acudían a la casa y le decían a la mujer que me adoptó:- Josefa, préstanos a la cría que hay que atropar el verde y ordeñar a las vacas y nuestros hijos no pueden faltar al colegio. Ya ves hijina, sus hijos no podía faltar al colegio, pero yo si podía no ir. Y todo ello por un mendrugo de pan, que si no fuera porque ordeñaba sus vacas y robaba la leche no se si seguiría viva. A los 15 años me pusieron a servir. He fregado mucho de rodillas en esta vida, por eso tengo tan mal las piernas. Mi vida fue mejor cuando conocí a mi difunto esposo, pero murió en el 92. Entonces mi hija reclamó su herencia y tuve que vender mi casa e irme a una habitación que alquilaba una chica argentina. Muy mala gente hijina. Traficaba con drogas. Lo se porque seré vieja pero no tonta. Un día le oí decir a uno de los hombres que iban a la casa: -Habrá que deshacerse de la vieja porque se acabará enterando. Así que al día siguiente me fui muerta de miedo. Ahora vivo con mi hija, pero me obliga a darle toda la pensión y a limpiar su chalet, y yo ya estoy muy cansada. No me deja sentarme con ella y su marido a ver la tele y me dice que estorbo, así que me levanto, salgo de casa y no regreso hasta que anochece. No quiero ir a una residencia. Nací en un hospicio y no quisiera morir en otro.”. Nunca ha habido tanto silencio en la oficina…Fue roto por María que le dijo: “Ahora mismo llamo de nuevo a la mujer de la habitación y voy con usted”. Pero los negocios son los negocios, y la propietaria exige 400 euros por el mes de fianza y el de adelanto. Al comentárselo a la anciana, simplemente dijo: “yo no tengo nada, mi hija ya me ha quitado la pensión de este mes” María se ofreció a acompañarle al banco donde le ingresaban la pensión y comentar la situación, pero la anciana ya no la escuchaba, no quería oír nada. Simplemente salía por la puerta diciendo: “Gracias por todo. Habéis sido muy amables. Siempre me acordaré de vosotros…” Lo cierto es que no tuvimos capacidad de reacción en ese momento. Al rato, intentando buscar soluciones, comentábamos que eran solo 400 euros, que entre todos podríamos dárselos. Me he pasado toda la tarde mirando hacia la puerta de de la oficina, esperando ver a la anciana pasar y decirle que podríamos ayudarla, aunque se que jamás aceptaría nuestra caridad……
A los dos días apareció muy temprano por la oficina. Para entonces, una comercial había encontrado una solución: Unos apartamentos tutelados de la fundación la Caixa. En ellos alojan a ancianos y les proporcinan servicio de comida, lavandería y atención médica. Cobran 320€, con lo cual a la anciana le quedaban 60€ libres para sus cafes, etc.... Se lo comentamos y le dimos la dirección. Por la tarde volvió muy alterada, diciendo que la obligaban a compartir habitación con una vieja(tremenda ironía), y que lo que nosotras queríamos era encerrarla como cuando era una cría. Nunca sabremos si padecía algún trastorno mental o realmente para ella era traumatizante el estar en una institución....

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