Para mayor facilidad

25 octubre 2009

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El pequeño enterrador de cuerpos pequeños no podía conciliar el sueño esa noche. Acababa de fallecer el único hombre grande del pueblo, sin ser adecuado ninguno de los pequeños nichos que con tanto esmero y labor casi artesanal, había construido a lo largo de su carrera profesional.
Llegado el día del entierro, y habiendo descartado el descuartizamiento, se decidió por consenso entre la familia y el pequeño enterrador, acurrucarlo en posición fetal.
A todos les entró un miedo atroz de que volviese a nacer…

1 comentario:

xenevra dijo...

Miedo por que vuelva nacer lo "diferente"?? Es curioso como nos hacemos a lo igual y descartamos lo distinto; supongo que es educacional y pocas veces nos damos cuenta de cómo pesa.